La luz infrarroja (luz IR) es invisible para el ojo humano. Para la observación puramente visual, no tiene importancia que la mayoría de los telescopios no estén diseñados para enfocar la luz IR. Sin embargo, la situación cambia por completo cuando se utiliza una cámara. A diferencia del ojo humano, el sensor de la cámara es sensible a la luz del rango infrarrojo del espectro. La falta de nitidez de los telescopios en este rango espectral provoca, por tanto, problemas en la nitidez de la imagen captada. La imagen, que en realidad es nítida en la luz visible, se ve afectada por la superposición de la componente infrarroja. Este problema se puede resolver fácilmente bloqueando la luz infrarroja; precisamente para ello está diseñado el filtro de bloqueo de infrarrojos.